Introducción
En los últimos años, el interés por la relación entre nutrición, microbiota intestinal y salud mental ha crecido de forma exponencial. Dentro de este contexto, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha sido uno de los focos de atención, especialmente por su alta prevalencia en la infancia y por la frecuente coexistencia de problemas de sueño y molestias digestivas.
Hasta ahora, la mayor parte de la evidencia sobre alimentos fermentados y TDAH procedía de estudios observacionales o de hipótesis mecanísticas. Sin embargo, recientemente se ha publicado el primer ensayo clínico aleatorizado en niños con TDAH que evalúa específicamente los efectos del kéfir de leche, marcando un punto de inflexión en este campo de investigación.
En este artículo analizamos con detalle qué evaluó exactamente este estudio, qué resultados encontró y, sobre todo, qué conclusiones se pueden —y no se pueden— extraer desde un punto de vista científico riguroso.
Por qué se planteó este estudio
El punto de partida del ensayo es clínicamente relevante:
- El TDAH afecta aproximadamente al 5 % de los niños.
- Más del 50 % presenta problemas de sueño, especialmente despertares nocturnos y dificultad para mantener el sueño.
- Son frecuentes también los síntomas gastrointestinales, como dolor abdominal o alteraciones del tránsito.
A esto se suma un cuerpo creciente de literatura que indica que:
- El intestino y el cerebro están conectados a través del eje intestino–cerebro.
- Los niños con TDAH suelen presentar perfiles de microbiota intestinal diferentes a los de niños neurotípicos.
La pregunta que plantea el estudio es clara y prudente:
¿puede una intervención dietética sencilla, como el consumo diario de kéfir, influir en alguno de estos factores asociados al TDAH?
Conceptos clave para entender el estudio
Antes de entrar en los resultados, conviene aclarar algunos términos fundamentales:
- Kéfir: bebida láctea fermentada que contiene microorganismos vivos derivados de un proceso de fermentación complejo.
- Microbiota intestinal: conjunto de microorganismos que habitan el intestino y participan en funciones metabólicas, inmunológicas y neuroendocrinas.
- Ensayo clínico controlado con placebo: estudio diseñado para comparar una intervención (kéfir) con un producto similar no fermentado, con el objetivo de aislar el efecto específico del fermentado.
- Actigrafía: método objetivo y validado para medir parámetros del sueño mediante un dispositivo portátil que registra movimiento durante varios días.
Diseño del ensayo clínico
El estudio se llevó a cabo en el Reino Unido y presenta un diseño robusto:
- Participantes: niños diagnosticados de TDAH, entre 8 y 13 años.
- Intervención: consumo diario de kéfir de leche.
- Grupo control: bebida láctea no fermentada (placebo).
- Duración: 6 semanas.
- Muestra final: 53 niños completaron el estudio.
Este diseño permite comparar ambos grupos minimizando sesgos y atribuir los cambios observados, en la medida de lo posible, a la intervención con kéfir.
Qué variables se evaluaron
Antes y después de la intervención se midieron múltiples dimensiones:
- Síntomas de TDAH, evaluados por padres y profesores.
- Sueño, mediante actigrafía (medición objetiva).
- Microbiota intestinal, mediante análisis genético avanzado.
- Atención e impulsividad, con pruebas neuropsicológicas (Go/No-Go).
- Síntomas gastrointestinales.
Este enfoque multidimensional es clave para interpretar adecuadamente los resultados.
Resultados sobre los síntomas de TDAH
En el análisis principal:
- No se observaron cambios significativos en las puntuaciones globales de TDAH al comparar el grupo kéfir con el grupo placebo.
Sin embargo, el estudio incluye un análisis exploratorio relevante:
- En niños con mayor severidad inicial, los profesores observaron una tendencia a la mejora conductual en el grupo que consumió kéfir.
Los propios autores subrayan que este hallazgo no permite establecer conclusiones clínicas, pero sí justifica la necesidad de estudios futuros con muestras más amplias.
Resultados sobre el sueño: el hallazgo más sólido
Uno de los resultados más consistentes del estudio se relaciona con el sueño:
- Los niños del grupo kéfir pasaron menos minutos despiertos durante la noche.
- El grupo placebo mostró mayor fragmentación del sueño, con más despertares nocturnos.
Este resultado se obtuvo mediante actigrafía, un método objetivo, y es destacado explícitamente en las conclusiones del artículo científico.
El estudio no encontró cambios relevantes en la percepción subjetiva del sueño, lo que refuerza la importancia de haber utilizado una medida objetiva.
Cambios en la microbiota intestinal
Desde el punto de vista biológico, el estudio aporta información especialmente interesante.
Diversidad y composición
- No se observaron cambios significativos en la diversidad total de la microbiota.
- Sí aumentaron bacterias concretas, entre ellas:
- Bifidobacterium adolescentis
- Bifidobacterium infantis
- Bifidobacterium longum
- Alistipes timonensis
- Alistipes sp021204515
Función metabólica
Aunque los “nombres” de las bacterias cambiaron poco, el análisis funcional mostró algo clave:
- Aumentó el potencial metabólico de la microbiota para producir:
- Ácidos grasos de cadena corta (SCFAs).
- Metabolitos con acción sobre el sistema nervioso.
En otras palabras, el kéfir no cambió tanto quién estaba presente en el ecosistema intestinal, sino cómo funcionaba ese ecosistema.
Cómo interpretan estos cambios los autores
Los investigadores adoptan una interpretación cauta y contextualizada:
- El género Bifidobacterium está ampliamente asociado en la literatura científica con funciones beneficiosas.
- El género Alistipes es considerado ambivalente:
- Puede asociarse tanto a estados inflamatorios como a la producción de metabolitos neuroactivos, dependiendo del contexto.
- En este estudio, su aumento ocurrió junto a bifidobacterias y dentro de un perfil funcional considerado resiliente.
Los cambios microbianos coincidieron temporalmente con las mejoras objetivas del sueño y con señales conductuales en subgrupos concretos, aunque el estudio no permite establecer causalidad directa.
Qué NO cambió (y por qué es importante)
El ensayo también deja claro qué aspectos no se modificaron tras seis semanas de intervención:
- Atención e impulsividad (pruebas Go/No-Go).
- Síntomas gastrointestinales.
- Percepción subjetiva del sueño.
- Puntuaciones globales de TDAH.
En investigación clínica, delimitar con precisión el alcance real de una intervención es tan importante como identificar efectos positivos.
Conclusiones del estudio
Este ensayo clínico aporta varias conclusiones relevantes:
- Es el primer ensayo clínico aleatorizado que evalúa el consumo de kéfir en niños con TDAH.
- Los resultados apoyan de forma preliminar el papel de los alimentos fermentados como estrategia complementaria, no como tratamiento principal.
- El kéfir:
- Moduló la microbiota intestinal y su función metabólica.
- Se asoció a mejoras objetivas del sueño.
- Es accesible, de bajo coste y fácil de incorporar en la dieta.
En palabras de los autores, estos resultados deben considerarse preliminares, y son necesarios más estudios para establecer eficacia clínica, mecanismos y aplicabilidad a largo plazo.
Profundizar con el autor del estudio
Para quienes deseen ampliar esta mirada integradora sobre TDAH, microbiota y eje intestino–cerebro, el autor principal del estudio, Miguel Toribio-Mateas, ha desarrollado estas ideas con mayor profundidad en su último libro.

Sobre el autor
Miguel Toribio-Mateas es neurocientífico y nutricionista con más de 20 años de experiencia en investigación y docencia. Investiga actualmente en la Universidad de Cardiff la relación entre nutrición, microbiota intestinal y salud mental, y es profesor de nutrición y salud pública en la University of West London.
Especializado en TDAH y eje intestino–cerebro, combina la evidencia científica con una mirada profundamente humana de la neurodivergencia. A partir de su propia experiencia personal, promueve un enfoque despatologizante del TDAH, centrado en la comprensión, la empatía y el bienestar.
MI RESEÑA DEL LIBRO
Pocas veces se encuentran la ciencia y el alma de una forma tan honesta. Este libro va mucho más allá del TDAH; es una invitación radical a permitirnos ser, especialmente para quienes, con o sin diagnóstico, sentimos que nuestra manera de estar en el mundo no siempre encaja. Miguel transforma la narrativa en algo expansivo y humano, recordándonos que no estamos rotos, sino que somos parte de la biodiversidad humana: no un “déficit”, sino un “neurotipo”. Su visión integradora y despatologizante, que conecta neurociencia, nutrición y el eje intestino-cerebro —con un lugar especial para los fermentados—, es una propuesta que acompaña, libera y da pertenencia. Es un mensaje que abraza tanto a quienes se sienten diferentes como a quienes desean comprenderlos, y que genuinamente puede cambiar vidas.
Javi Maeztu, fermentista, dietista, divulgador y autor de “Entre fermentos”












